Solo la apertura y la proximidad emocional nos conectan con la vida y el placer.
La depresión, el sentimiento de soledad y las adicciones son moneda corriente en una sociedad que se aleja cada vez más de nuestras verdaderas necesidades como seres humanos.
Sanando nuestros viejos dolores nos abrimos a la posibilidad de una vida en plenitud, aprendemos a vivir al abrigo del contacto íntimo.